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Walter Mehrer L - Ladrones de energia: 10 consejos para librarte de ellos

Los ladrones de energía nos impiden en muchas ocasiones ser felices. Pueden ser otras personas, situaciones o cosas que tú mismo haces sin darte cuenta. Hoy queremos darte 10 consejos del Dalai Lama para hacer que tu vida tenga más energía y te libres de los temibles ladrones de energía.

1. Evita a las personas tóxicas


El Dalai Lama dice:

“Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un bote para echar su basura, procura que no sea en tu mente”. (Dalai Lama)


La primera cosa que debemos evitar son las personas tóxicas. Son los ladrones de energía más importantes. Seguro que sabes a qué me refiero. Es esa persona que roba tu energía, que siempre se está quejando, que todo lo ve negativo, que critica a compañeros y amigos, que no valora todo lo bueno que tiene…


Es como si invadieran nuestro espacio vital y nos asfixiaran. Cuando estás con una persona tóxica lo sabes porque te deja agotada. Hay una frase que dice: eres la suma de las 5 personas con quien más tiempo pasas.


Una vez, escuchando una entrevista de un emprendedor , que había montado muchas empresas y todas con gran éxito hubo algo que me sorprendió mucho. Cuando le preguntaron cuál era la clave a la hora de formar un gran equipo y cómo hacía los procesos de selección, el emprendedor contestó: «me reúno de gente positiva. Una persona negativa contagia a todo el equipo, y ya bastante difíciles son las cosas como para rodearse de gente que desmotiva al grupo».


Tiene razón. Y si eso pasa en el trabajo imagínate en las relaciones de pareja o con los amigos. No es lo mismo vivir con una persona que hace la vida fácil y saca lo mejor de todas las personas y situaciones que con alguien que desprende negatividad y tristeza.

2. Las preocupaciones de dinero.

Otro de los grandes ladrones de energía. Parece que todo gira en torno al dinero.

El Dalai Lama nos aconseja:

Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle. Las deudas no caducan con el tiempo, aunque la ley te proteja; sé responsable, es mejor hacer un plazo de céntimo a céntimo, que perder tu preciada energía y tu palabra.


Las deudas no nos dejan dormir tranquilos. No hay nada que provoque más paz que saber que no debes nada a nadie ni nadie te debe nada a ti. Si no estás en esta situación intenta cuanto antes llegar a ella.


3. Aprende a decir que no

El tercer consejo que nos da el Dalai Lama es:

Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a renegociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.


Otra cosa que nos roba muchísimas energías son aquellas cosas que nos comprometemos a hacer pero que realmente no queremos realizar. Luego nos pasamos mucho tiempo pensado que X cosa no nos apetece nada y que ojalá nos pudiéramos librar.


Hay que ser generosos con nuestro tiempo, por supuesto, y muchas veces hay que hacer cosas que no nos gustan o no nos apetecen por otras personas. El Dalai Lama a lo que se refiere es que si dices que sí a algo luego no puedes estar dándole vueltas al asunto, enfadándote contigo mismo por haber dicho que sí, o buscando excusas para escaquearte. Esto roba muchísima energía.


Por ejemplo: si no te apetece ir todos los sábados a pasar el día donde tus suegros es mejor que hables con tu pareja a que estés todo el sábado con mala cara, quejándote de todo o pensando «toda la semana trabajando y para un día que tengo libre lo paso aquí»… En esta situación tienes dos opciones:


  • o cambias el chip y decides no invertir tu tiempo en pensar lo poco que te apetece


  • o hablas con tu pareja y llegáis a un acuerdo para ir a ver a los suegros pero también dedicar un tiempo a algo que te haga ilusión.


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4. Haz más de lo que te gusta

Otro consejo que nos da el Dalai Lama es aprender a delegar:

Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas

La vida está para hacer cosas que nos gustan. Hay cosas que tenemos que hacer por obligación, pero en la medida de lo posible hay que dedicar tiempo a hacer cosas con las que somos felices.


Creo que estamos pasando por un tiempo difícil. La mayoría de la gente no está contenta en su trabajo. Viven esperando a que llegue el fin de semana porque de lunes a viernes su único objetivo es que el tiempo pase rápido. En el trabajo pasamos 8 horas (por lo menos) al día durante 11 meses al año. Ahora con los móviles el trabajo incluso nos acompaña a casa. Es muy difícil ser feliz en la vida si no eres feliz en tu trabajo porque en él nos pasamos la mitad de nuestro tiempo.


Uno de los peores ladrones de energía son los trabajos que no nos gustan. Aunque en este punto quiero ser muy sincero porque sé que es muy difícil tal y como están las cosas dejar un trabajo que no te gusta porque hay que pagar las facturas y encontrar trabajo es complicado. Lo sé porque a mi me ha pasado. Pero …. ¡Cambia tanto la vida cuando por fin esa situación termina! Es un gran alivio. Para mi el gran éxito de la vida es conseguir dedicarse a lo que uno quiere.


Como dice una de nuestras frases del día: vive la vida que soñaste tener.


Otra de las cosas relacionadas con «Haz más de lo que te hace feliz» es cómo dedicas tu tiempo. Para hacer más de lo que te hace feliz primero tienes que saber qué es lo que te hace feliz. Si no lo tienes puede ser genial que lo encuentres: clases de cocina, aprender a hacer magia, empezar a tocar la guitarra, pasar tiempo en la naturaleza…


5. Descansa

El Dalai Lama nos aconseja:

Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad. La naturaleza, tiene ritmos y tu vida también. No actuar en el momento adecuado te quita energía y no parar cuando lo necesitas, también.


Hay que aprender a descansar. Nuestra energía es limitada y si estás entrando «en reserva» continuar con lo que estés haciendo no es más que una pérdida de tiempo. Tienes que conocerte y saber cuándo tienes que actuar y cuando tienes que parar.


Descansar el cuerpo y descansar la mente. Muchas veces nos pasa que al llegar a casa e incluso en el fin de semana seguimos dándole vueltas a temas del trabajo. Nos dormimos pensando en determinado problema y el domingo por la tarde ya estamos pensando en cómo solucionar diferentes cuestiones. De verdad, intenta desconectar y por supuesto ni se te ocurra mirar el móvil del trabajo el fin de semana.


Cuando estés trabajando rinde al máximo, concentrate y aprovecha tu tiempo, y cuando descanses, desconecta de verdad.


6. Pon orden en tu vida

El orden exterior afecta mucho al orden interior. Se dice que puedes saber cómo tiene la cabeza una persona abriendo su armario.


Como dice el Dalai Lama:

Tira, levanta y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.


Intenta no tener trastos ni cosas que no utilizas. Si tienes unos pantalones que no te pones desde hace 5 años ya es hora de que los tires, no los guardes «por si acaso un día…» Ten sólo las cosas que sean necesarias


7. Cuídate: la salud es lo más importante

El séptimo consejo que nos da el Dalai Lama es que nos cuidemos:

Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho.


Todos hemos oído la expresión: «Mens sana in corpore sano». El yoga y la meditación son una de las mejores fuentes de energía. Ya hemos hablado en anteriores post de como el yoga cambia tu vida y de cómo puede transformar un día malo en un día maravilloso. También de cómo cambia nuestro cerebro con la meditación, haciendo que tengamos más energía, reduzcamos el estrés, mejoremos nuestra empatía y nuestro autonocimiento. Todas estas cosas hacen que seamos más felices y dispongamos de mucha más energía.


Cuidarse es la suma de muchas cosas. Por ejemplo es importante comer bien con alimentos que nos aporten energía, es fundamental dormir bien y descansar, también realizar ejercicio físico y cuidar nuestra mente: aprender a relajarnos y a disfrutar del presente.

8. Enfréntate a los ladrones de energía

Ya hemos hablado de muchos de los posibles ladrones de energía que pueden estar impidiéndote ser feliz. Si te has visto reflejado en alguno de ellos es hora de que te enfrentes a la situación y lo elimines de tu vida. No convivas con un ladrón de energía (un amigo, un trabajo, una situación, el desorden…).


Haz algo para cambiarlo y no pienses que con el tiempo se solucionará solo. En la mayoría de las ocasiones el tiempo solo agravará el problema, no lo resolverá. Mientras estarás notando que ese ladrón de energía te está poniendo las cosas muy difíciles.


Como dice el Dalai Lama:

Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja; y toma la acción necesaria. Resignarte a una situación y sentirte que no tienes control, sólo conseguirá drenarte.

9. Acepta lo que no puedas cambiar

En el punto anterior decíamos que había que cambiar y enfrentarse a aquellos ladrones de energía que nos minan día a día. Pero en ocasiones son cosas que no dependen de nosotros y no podemos hacer nada por cambiarlas.


En ese caso nos puede invadir una sensación de impotencia y frustración. Y ese es otro de los grandes ladrones de energía. Cuando las cosas no dependen de nosotros tenemos que aprender a aceptarlas tal cual vienen son serenidad y paciencia.


Seguramente la conocerás, pero La oración de la serenidad escrita por Reinhold Niebuhr habla de esto mismo:


Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia.

En palabras del Dalai Lama:

Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.

10. Perdona

Perdonate a ti mismo y perdona a los demás. El rencor y el odio son una mochila que pesa mucho y nos agota. Es uno de los mayores ladrones de energía que nos pueden dejar sin fuerzas.


El rencor es paralizante. Nos impide avanzar y nos perjudica. Hace que estemos resentidos e irritados y eso nos roba muchísima energía. Aprende a perdonar a esas personas que te hirieron y a dejar ir la inmensa tristeza de esos recuerdos. Te estarás dañando doblemente: por lo que te hicieron y por lo que te estás haciendo tú. Cuando nos hacen daño no nos recuperamos hasta que perdonamos.


El Dalai Lama dice:

Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo


Fuente via WideMat

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